Es entonces cuando me pregunto, ¿es la vida la que quiere conducirme a la victoria mediante el fracaso, o soy yo la que lo hace mal?
Touché vida, touché.
Las fantasías brotan. Cada porción de un sueño complementa la vida...
Vivir es morir. Sabemos perfectamente que la muerte nos aguarda; Sin embargo, si la muerte es un hecho, ¿la vida es real? ¿está tan predeterminada como la muerte?
Todo cambio forma parte de lo lineal, y por tanto no cambias nada. Es así, y será así. ¿Te preguntas qué hubiera pasado si esto hubiese sido tal y aquello cual? Da igual, eso también ha de pasar. Mi conclusión es que hagas lo que hagas, lo medites o no, siempre llegarás al punto que está escrito, y no al que tú quieras escribir. Llegas tarde una y otra vez, el destino siempre se te adelantará, quieras o no. Entonces, ¿hago lo que verdaderamente quiero o estoy orientada predeterminadamente a hacer lo que hago?
Porque a veces, la hermosura tiene un precio. Y quizás no nos demos cuenta, pero los pequeños detalles son los que conforman la belleza máxima. Ego por aquí, ego por allá.. La autorrealización no se regala, y sin embargo, ¿queremos alcanzar la cumbre? Poca cosa y poco futuro, pienso. Vamos cuesta abajo satisfaciendo sólo necesidades básicas y pensando que podemos conseguirlo todo aún no haciendo nada.
Mis oídos guardan un cúmulo de susurros que se niegan a salir. Se entrecruzan, bailando así la canción de Yesterday. Se debate la razón, pues, en una absurda pelea entre el Ello y el Súper Yo. La armonía se corrompe con metrallas de hipócritas palabras y con confusiones que no dan cabida ni al más mínimo respiro.. Lo que parecía ser el paraíso, se ha convertido en una innegable pesadilla que busca un incesable control de hasta los pensamientos más realistas.
Tantos esfuerzos para que el resultado sea inseguridad.